Oye, condenado Teques

Yo tenía prevista una “caminata” bajo tierra, pero esto resultará para mi como un “ironman”.

No lo sé… tal vez aún esté a tiempo para Beijing: Hoy te tengo noticias: Regresé después de más de 4 años al gym…

Jaja… Alguna vez has imaginado lo que sintió Rocky cuando subió esa escalera corriendo en Philadelphia???

Hoy es la segunda vez que lo siento. La primera vez fue cuando me levanté de la silla de ruedas y pude subir como en 40 minutos de esfuerzo las escaleras de mi casa sin ayuda una vez más.Mis piernas y mis brazos me temblaban y al dar el último paso y llegar al segundo piso, fue una sensación como cuando el árbitro pita y te declara campeón después de una temporada muy larga y muy dura. Las lágrimas de satisfacción mezcaladas con las que emanaban del coraje y de la determinación salían de mis ojos.

Hoy decidí correr… me fui al gimnasio, calenté con la bicicleta estática, luego 10 minutos de banda hasta llegar a velocidad de trote rápido.

Después rutina completa de Pecho, Pierna y abdómen…

Pude sentir al coach Rojí justo detrás de mí, jalándome la patilla para levantar 220 kilos en sentadilla… Esta vez no fueron 220 kilos, creo que pudieron haber sido más dada la importancia del asunto.

Mi cuerpo respondió maravillosamente. poco a poco fui viendo cómo los músculos volvían a llenarse de contenido y como la piel recuperaba esa tensión que distingue al cuerpo bien trabajado.

Terminé con otros 10 minutos de banda aún a mayor velocidad….. la fuerza del éxtasis, la revancha ante la insuficiencia renal, las escaleras de mi casa, la subida triunfal de Rocky en Philadelphia…

En el espejo, el reflejo de unos ojos inyectados de sagre y de vida… esos mismos ojos que brillaban de tensión y de excitación detrás de un casco debidamente ajustado, que esperaba sólo la señal del árbitro para ir a estallar en un primer contacto mortal con el enemigo.

La llama sigue ahí…

Nunca he sido derrotado. Esta enfermedad me ha tirado, pero como siempre, estoy decidido a levantarme más fuerte que nunca.

En Vietnamitas me enseñaron que no importara el tamaño del rival, siempre había un modo de derrotarlo… En Cóndores, me enseñaron a volar, en Borregos me enseñaron a derribar a topes cualquier obstáculo y en Pioners me enseñaron a soñar y a disfrutar.

Creo que estoy bien armado… y esto no se acaba… apenas empieza. No es el último cuarto, sino apenas el calentamiento.

Hoy… Hoy tengan miedo de mí: El número 72 anda suelto de nuevo y está más vivo, vigoroso y radiante que nunca.

Piten por favor la señal de Kick-off!!! Ya no puedo más, afuera hay toda una vida que espera!!!

9 horas??? Venga, vayamos de ida y vuelta a tal lugar… estaré listo.

Coach Carriles, tiene toda la razón: esta vida sin lugar a dudas es sublime!.

Gabriel E. Leal

P.D. Quien ha dicho que se necesitan riñones para vivir? Lo que se necesita es un corazón con las alas suficientemente grandes para soportar el vuelo!!!!


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